En la NUBE: POST

Entornos de Enseñanza-Aprendizaje

Cooperamos: aligerar el ambiente

agrupar03

Como dicen los expertos, el sentido del humor puede ser un buen recurso a la hora de potenciar el proceso enseñanza-aprendizaje, ya que contribuye a aumentar los niveles de implicación del alumnado en la tarea. ¿Por qué no emplearlo también en nuestra red de aprendizaje cooperartivo?.

En este sentido, Mel Silberman propone una técnica muy interesante: “aligerar el ambiente”, en la que los alumnos(as) aplican se juntan para darle la vuelta a las cosas.

Una vez presentado el tema en clase y agrupados los alumnos(as), se solicita a los equipos que diseñen propuestas absurdas relacionadas con esos contenidos. Por ejemplo: “crea una dieta lo menos nutritiva posible”, “escribe una oración con la mayor cantidad de errores gramaticales”, “diseña un puente destinado a caerse”, etc. Esto no solo implica que han de manejar los contenidos, ya que para hacer algo incorrecto necesitamos saber lo que es correcto, sino que exige un nivel de creatividad mucho más alto. Y eso, a los alumnos(as), suele gustarles.

En nuestro caso, como docentes, démosle la vuelta a las cosas dando algunos consejos “poco aconsejables” que nos ayuden a crear los peores agrupamientos posibles o poco adecuados.  Por ejemplo:

  • Agrupar chicos y chicas por separado.
  • Juntar a alumnos(as) muy alejados entre sí por su nivel de desarrollo próximo según criterios elegidos: rendimiento académico, perfil de inteligencia, nivel de integración, actitud hacia la cooperación, etc.
  • Diseñar grupos muy numerosos, sobre todo al principio del aprendizaje cooperativo.
  • En agupaciones formales, utilizar como criterio de agrupación la libre elección por el alumnado.
  • Apostar por el diseño de grupos homogéneos.
  • Plantear agrupamientos que dificulten la movilidad hacia cualquier otro tipo de distribución en el aula.
  • Plantear distribuciones de agrupamientos que impidan la visibilidad del alumnado y la movilidad entre los grupos.
  • No atender al sentido común, es decir, a los aspectos que no salen de los criterios pre-establecidos. Nos referimos a no tener en cuenta los aspectos que conoce el profesor(a) que trabaja con su alumnado y que van a determinar en gran medida el éxito de las dinámicas cooperativas. Por ejemplo, una situación en la que nosotros como profesores que conocemos a nuestro alumnado, nos damos cuenta que Juan y Carlos se distraen mucho cuando trabajan juntos. No nos interesa que eso ocurra, por tanto, lo que vamos a hacer es separarlos.
  • No priorizar criterios para el diseño estratificado de los agrupamientos.
  • Para el cambio de alumnos(as) de un grupo a otro, no respetar los niveles que establece nuestro criterio priorizado.
  • No consensuar la propuesta del diseño de agrupamientos con otros profesores(as) del equipo docente.
  • No contemplar periodos de prueba para el funcionamiento de los grupos con el objetivo que se puedan realizar cambios en función de las necesidades de los propios grupos como de nuestros compañeros(as) del equipo docente.
  • Etc.